
Lejos de casa, cerca de las sierras dentro del corazon de la tierra. Cae la tarde, la siesta se hace impostergable, como si adoptaramos la costumbre ajena, la de la provincia , no la nuestra. A la distancia Buenos Aires hace ruido, me extraña, aqui la paz del aire serena el fuego de las almas.
Se respira interior, se siente el aire, la brisa que acaricia nuestras caras, se estimula el pulmon intoxicado, intenta adaptarse al ambiente, la piel se adormece mas rapido con el suave respiro que dan las sierras.
Es como si cada una de ellas respirara diciendome que estan vivas, para terminar de darle magia al paisaje, dejando que disfrute de sus fuentes, permitiendo ser parte de una parte, segmento del paraiso existente, rincon de muchos, tierra Argentina, vientre serrano de la provincia.
Lejos de casa , viviendo armonicamente otro ambiente, dejando la huella de nuestro paso, dejando historia en nuestras manos, embelleciendo mas nuestra memoria, para quizas mañana contar que hemos pasado.
Cordoba, 1996
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